Desarrollo
Hay numerosos ejemplos concretos de esta revolución doméstica como son
el teledinero (tarjetas de crédito), la tele-imagen (televisión) y el
telesonido (teléfono). Telépolis difumina los límites clásicos entre lo
privado y lo público. Uno de los aspectos más relevantes de la futura
vida doméstica en Telépolis es el teletrabajo retribuido. Este se
realiza desde las casa recurriendo a tecnologías informáticas y de
telecomunicaciones. Ello supone una gran transformación de la estructura
productiva. Aunque en Telépolis seguirá habiendo actividades que
requieran la presencia física de las personas, lo cierto es que muchos
sectores económicos podrán adaptarse a una producción, distribución y
consumo a distancia. Las casas tenderán a ser el lugar de trabajo y las
ciudades el lugar de distensión. La vida económica de las metrópolis se
ha basado en la existencia de recintos arquitectónicos cerrados. El
futuro inmediato estará marcado por la aparición de unidades de
producción, de manufactura y de distribución que no estarán ubicadas en
espacios físicos cerrados, sino que estarán organizados en forma de red
dispersa por el territorio. También el comercio está profundamente
mediatizado por los espacios domésticos.
Aldea Digital

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